Los sistemas de control de gestión en las empresas son fundamentales para asegurar que una organización alcance sus objetivos estratégicos. A través de estos sistemas, los directivos pueden supervisar, evaluar y corregir el desempeño organizacional de manera continua.
¿Qué es una organización empresarial?
Una organización consiste en un grupo de personas que trabajan juntas para conseguir objetivos comunes. En el caso de una organización empresarial, el objetivo principal es obtener un beneficio satisfactorio.
Estas organizaciones están estructuradas mediante una jerarquía de directivos. En la parte superior se encuentra el director general corporativo, seguido por responsables de unidades de negocio, departamentos, secciones y otras subunidades.
El nivel de complejidad de la organización determina el número de niveles jerárquicos. En este esquema, todos los directivos —excepto el director general— cumplen una doble función: supervisan a sus equipos y, al mismo tiempo, son supervisados por niveles superiores.
El papel del control de gestión en la empresa
El director general corporativo, o en algunos casos un comité de altos ejecutivos, define las estrategias que permitirán alcanzar los objetivos organizacionales. A partir de estas directrices, los responsables de cada unidad formulan estrategias específicas.
El control de gestión es el proceso mediante el cual los directivos, en todos los niveles, se aseguran de que estas estrategias se implementen correctamente.
Elementos de los sistemas de control de gestión
El proceso de control de gestión comparte elementos con otros sistemas de control más simples. Entre los principales componentes se encuentran:
- Detectores: informan sobre lo que ocurre en la organización.
- Evaluadores: comparan la situación actual con el estado deseado.
- Ejecutores: aplican acciones correctivas cuando existen desviaciones.
- Sistemas de comunicación: transmiten información relevante a los directivos.
Diferencias entre el control de gestión y los sistemas de control simples
A pesar de estas similitudes, los sistemas de control de gestión empresarial presentan diferencias clave frente a sistemas más simples como un termostato o el control de la temperatura corporal.
1. El estándar no está predeterminado
En el control de gestión, los estándares no están definidos automáticamente. Surgen de un proceso de planificación consciente en el que la dirección establece qué debe hacer la organización.
Por ello, el control de gestión implica comparar resultados reales con planes establecidos, integrando planificación y control en un mismo proceso.
2. No es un proceso automático
A diferencia de los sistemas automáticos, el control de gestión requiere intervención humana. Los directivos interpretan información utilizando su criterio, evaluando la relevancia de las desviaciones y tomando decisiones sobre las acciones a implementar.
Estas acciones suelen implicar interacción con personas dentro de la organización.
3. Requiere coordinación organizacional
El control de gestión en las empresas requiere coordinación entre múltiples áreas. Es necesario asegurar que todas las partes de la organización trabajen de manera alineada, algo que no ocurre en sistemas mecánicos simples.
4. Existe incertidumbre en la toma de decisiones
La relación entre detectar un problema y definir una solución no siempre es clara. Un directivo puede identificar que los costos son elevados sin tener una solución inmediata.
Este fenómeno se conoce como “caja negra”, ya que no es posible predecir con exactitud qué decisiones se tomarán ni cómo responderán las personas involucradas.
5. Predomina el autocontrol
Gran parte del control de gestión depende del autocontrol de los directivos. Las decisiones no se basan únicamente en reglas externas, sino también en el criterio, la experiencia y la responsabilidad individual.
Qué es un sistema y su relación con la gestión empresarial
Un sistema se define como una forma repetitiva de llevar a cabo una actividad o un conjunto de actividades con un propósito específico. Se caracteriza por procesos coordinados, recurrentes y estructurados.
Ejemplos simples de sistemas son el termostato o el control de la temperatura corporal. Sin embargo, los sistemas de control de gestión son considerablemente más complejos y subjetivos.
Toma de decisiones y sistemas de control
En la práctica, muchas decisiones directivas no siguen un proceso completamente sistemático. Los directivos enfrentan situaciones donde las normas no son suficientes, por lo que deben actuar según su propio criterio.
En estos casos, la eficacia depende más de sus habilidades para gestionar personas que de reglas predefinidas.
Si todos los sistemas garantizaran automáticamente la mejor decisión en cualquier situación, no sería necesario contar con directivos.
Importancia de los sistemas formales e informales
El análisis del control de gestión suele centrarse en los aspectos formales y sistemáticos: fases del proceso, información utilizada y principios de funcionamiento.
Sin embargo, las decisiones en situaciones no previstas dependen de factores como:
- Las habilidades de los directivos
- Las relaciones entre las personas
- El entorno organizacional
A pesar de ello, es importante reconocer que los procesos informales están fuertemente influenciados por el diseño y funcionamiento de los sistemas formales de control dentro de la organización.