AGILE para liderar una transformación implica revisar productos, procesos y
capacidades para alinearlos con una nueva visión estratégica. Al ser una
práctica de gestión del cambio, la organización debe habilitar una cultura y
una gobernanza que permitan gestionar dicha transición de manera
efectiva.
En la actualidad, el mundo ha dejado de ser estático. No es posible proyectar el
futuro de un negocio digital con total certeza cuando múltiples fuerzas de mercado
se transforman en paralelo. Intentar gestionar una transformación digital bajo los
mismos parámetros con los que se construían puentes o edificios en el pasado es
un enfoque obsoleto. De hecho, incluso los proyectos de construcción modernos
están incorporando elementos de Agile y Lean para obtener una mayor flexibilidad.
Para algunas organizaciones, adoptar prácticas ágiles básicas es suficiente para
alcanzar un nivel superior de ejecución. Estas empresas definen sus ciclos de
entrega (sprints), realizan reuniones diarias (standups) y utilizan herramientas para
documentar historias de usuario. Incluso a gran escala, estas prácticas aportan
valor al alinear a los interesados y ofrecer la agilidad necesaria para ajustar
prioridades rápidamente.
«Para transformar realmente una organización, es necesario que Agile
evolucione hacia un proceso disciplinado y escalable que conecte
áreas funcionales como marketing y operaciones, impulsando un
cambio cultural profundo.»
DEFINICIÓN DE ROLES Y RESPONSABILIDADES EN AGILE
Un principio fundamental del manifiesto ágil se refiere a los equipos auto-
organizados: las mejores arquitecturas, requisitos y diseños emergen de equipos
que tienen autonomía. Sin embargo, existe una amplia gama de interpretaciones
sobre lo que significa la «auto-organización».
El riesgo de los equipos excesivamente independientes es que pueden carecer de
una comprensión completa de la estrategia de negocio y tecnología. Sin una
gobernanza adecuada, los equipos pueden perder el rumbo. Por otro lado, aquellos
equipos gestionados de forma rígida, que no cuestionan los procesos o que tardan
en proponer soluciones innovadoras, difícilmente lograrán resultados que impulsen
una verdadera transformación.
Se ha observado que el éxito radica en definir roles, responsabilidades y marcos
de gobernanza claros. A diferencia de las startups, la mayoría de las
organizaciones cuentan con equipos híbridos: una mezcla de perfiles con amplia
experiencia en agilidad y otros con una exposición mínima. En un entorno
globalizado, donde se depende fuertemente de equipos distribuidos o externos, la
claridad en la estructura operativa es el factor determinante para el éxito del
proyecto.